
María Luisa Bombal Anthes (n. Viña del Mar, 8 de junio de 1910 -m. Santiago, 2 de mayo de 1980), escritora chilena. Hija de Martín Bombal Videla y Blanca Anthes Precht. Su obra, relativamente breve en extensión, se centra en personajes femeninos y su mundo interno con el cual escapan de la realidad. Sus obras más conocidas son La última niebla y La amortajada.
estas son sus obras:
- La última niebla, 1935.
- La amortajada, 1938.
- El árbol, 1939.
- Las islas nuevas, 1939.
- Mar, cielo y tierra, 1940.
- La historia de María Griselda, 1946.
- La maja y el ruiseñor, 1960.
Fue en la clase de lenguaje. El libro ése año si que era gordo estaba lleno de cuentos, fragmentos, mitos uhmm... en fin, todo lo que puede tener un libro de lenguaje y comunicación. Con lo que detestaba las letras... bueno, no eran las letras exactamente, sino yo, era muy lenta para leer y me costaba mucho entender el contenido... creo que aun me cuesta entender las cosas.
No recuerdo lo que leí de María Luisa Bombal ésa vez, vagamente sé que trataba sobre Valparaíso, y aunque fuí juntando las letras y tratando de entender lo que quería decir la autora, me aburrí soberanamente. Quién diría que años más tarde sería la misma autora la que me cautivaría hacia el mundo escrito.
La última Niebla me dejó atónita, describe el deseo por la extinta pasión en una vida rutinaria sin mayores sobresaltos, la releí varias veces para tratar de ver si podía descubrir algo que fuera clave para el enigmático desenlace, pero sólo logré introducirme profundamente en el mundillo de la narración: los árboles, la casa, la opresión , la desilución y los sentimientos frustrados de la protagonista me hizo pensar en mí y mi futuro, también descubrir unas partes que desconocía y que jamás me planteé, cómo la sociedad aún se mantiene casi intacta con respecto al desalloro sexual de las mujeres y su rol en la vida... estamos en el siglo XXI pero con mentalidad del siglo XV. Las mujeres para ser bien vistas, consideradas como decentes o como "damas" deben ser: virtuosas, abnegadas, comprensivas, multifacéticas y con un toque angelical (¿?) o sea, conozco a varias personas, hombres y mujeres que dicen lo contrario, y no pensar así, será eso verdad? Lo cierto es que, es bien conocido, que "El hombre mientras más mujeres tenga o se haya tirado más hombre es, y la mujer, mientras más hombres haya tenido, más puta es" ... Ahora, se ha tomado como "libertad" el hecho de llegar andar con uno con otro, exhibirse, tener varios "pinches" (entiéndase por pinche como persona que conoces o ves y te das besos sin ningun compromiso) en una noche, y cuanto más se ha creído como acto de libertad hacia el machismo, la sociedad, la iglesia y todo aquel que manifieste motivo de "sumisión femenina", pero la mayoría de las mujeres en la actualidad viven presas a los deseos y exigencias del hombre más que nunca, mostrándose como objetos para el deleite masculino: vestidas con faldas cortas que además de enseñar las piernas, si no te cuidas bien, muestras las
nalgas y la pelvis al que pasa, petos que con suerte cubren los pezones, el santo maquillaje de todos los días, a eso sumar que además de ser una buena "dueña de casa", cocinar y cuidar de los niños, tienes que trabajar, mantener la línea, evitar poner la cara de loca que te deja el día a día que pasas corriendo de un lado para el otro, las veces que te muerdes los labios por descargarte, la manera inverosímil en que te estresas por hacer que la ropa cada vez más pequeña, en realidad diseñada para una barbie sabiendo que no puede existir porque sus proporciones no son reales, porque el mundo de la moda es el único que no responde al lema "el cliente tiene la razón" y le pagamos por revistas de niñas y mujeres esqueléticas envueltas en trapos, pagándo por deprimirnos, por encontrarnos cada vez más feas y/o gordas, pagamos por ponernos metas cada vez menos accesibles, pagamos por el deseo de exponer nuestra salud también nuestra vida en regímenes absurdos, y, por último le fomentamos el trabajo a un idiota que debería diseñar ropa para mujeres de verdad y no para muñecas.

La libertad de la mujer debería entenderse como la de un ser digno, al igual que el hombre, con defectos y virtudes, creo que ése era el motivo de nuestras antecesoras. Diferenciar que no nos hace menos femeninas o mujeres no disfrutar de la cocina, o que nos gusten los niños, si somos angelicales o comprensivas... Dejar de promover, vender y profanar el concepto de femenino con ropas ajustadas y pequeñas, no hay nada de malo en mostrar la belleza de nuestro agraciado y curvo cuerpo, pero sin caer en lo grosero.
Cambiar el "modelo de mujer perfecta" resulta de la misma manera que intentar tapar el sol con un dedo... probablemente tarde mucho en cambiar, quizás se prolongue en el tiempo, o bien lleguemos a un punto crítico, como siempre, para que se genere el cambio que necesitamos; nadie será feliz con una mujer que no es feliz consigo misma.











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